“Ser diferente es algo común”
FEIV NEPTUNO
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CADA EURO QUE SE INVIERTE EN UN CEE GENERA CASI UN EURO Y MEDIO DE BENEFICIO
3/2/14 Los Centros Especiales de Empleo (CEE) son centros en donde trabajan personas con discapacidad en una gran mayoría. Estos Centros sirven para poder incluir a las personas con discapacidad en la sociedad. Tener un trabajo es muy importante para esta

Los CEE surgen en España en 1982 ante la necesidad de integración de las personas con discapacidad en el mercado laboral. Deben tener sus plantillas constituidas por al menos un 70% de personas con discapacidad superior al 33% y estar inscritos en el registro autonómico correspondiente.

La contratación con CEE, es una alternativa al cumplimiento de la cuota de reserva de empleo de trabajadores con discapacidad. Con carácter excepcional, las empresas públicas y privadas que empleen a 50 o más trabajadores podrán acogerse a medidas alternativas al cumplimiento de su obligación de emplear al menos un 2 por ciento de trabajadores discapacitados. Una de estas medidas es la celebración de un contrato mercantil o civil con un centro especial de empleo, o con un trabajador autónomo con discapacidad, para el suministro de materias primas, maquinaria, bienes de equipo o cualquier otro tipo de bienes necesarios para el normal desarrollo de la actividad de la empresa que opta por esta medida.

Cada euro que se invierte en estos centros genera casi un euro y medio de beneficio

Los Centros Especiales de Empleo (CEE) retornan a la sociedad 1,44 euros por cada euro que perciben de las Administraciones Públicas.

Esta es una de las principales conclusiones del estudio ‘Presente y futuro de los Centros Especiales de Empleo’. Según el estudio realizado con el objetivo de medir la contribución de los CEE a la riqueza nacional, en España hay 2.215 CEE, en los que trabajan 71.815 personas, de las cuales cerca del 90% (64.391 personas) tienen discapacidad. Además, han mantenido y creado empleo pese a la crisis, ya que el empleo de personas con discapacidad en los CEE aumentó un 14% entre 2009 y 2011.

El estudio ofrece una radiografía de la situación de los CEE y quizás uno de los datos que más me ha llamado la atención sea el retorno de 1,44 euros por cada euro invertido en ellos. Es importante destacar que los CEE pagan impuestos, recursos y permiten retornar la inversión pública que se ha hecho en ellos, a la vez que realizan una destacada labor a favor de la integración de personas con discapacidad.

Los CEE son una realidad económica y social relevante que se han posicionado como una figura imprescindible para integrar a personas con discapacidad en el mercado laboral. Además, cabe destacar que los CEE tienen un importante retorno en términos sociales, pero también económico.

El informe destaca que “con más de 70.000 trabajadores incluyendo personas con y sin discapacidad, y un gasto salarial anual de alrededor de 900 millones de euros, los CEE se encuentran entre los mayores empleadores del país”. Además, añade que “si fueran una única empresa, se situaría entre las mayores de España en términos de número de trabajadores”.

Esta cifra de empleo de los CEE adquiere especialmente importancia teniendo en cuenta que, según recoge el informe, “la probabilidad de que una persona con discapacidad participe en el mercado laboral es la mitad de la de una persona sin discapacidad”.

 

El estudio también desvela que “la infrarrepresentación de las personas con discapacidad en el mercado de trabajo supone un significativo coste de oportunidad para la economía española; anualmente, alrededor del 0,3% del PIB”.

Otro aspecto que destaca el estudio es el “especial impacto” de los CEE en el colectivo de personas con especiales dificultades de inserción laboral, ya que ha aumentado un 16,42% entre 2009 y 2011, pese a la destrucción generalizada de empleo en ese periodo.

Para descargar el informe completo: http://www.feaps.org/files/Documentos/CEEcompleto.pdf

El retorno de las inversiones públicas en los Centros Especiales de Empleo- SROI

Además de que Invertir en empleo e integración socio-laboral para personas con discapacidad genera altos retornos económicos y sociales, las conclusiones de los estudios realizados acerca de este tema resaltan que aplicar sistemas de medición del retorno global en políticas sociales refuerza su legitimidad y contribuye a mejorar su diseño, aplicación y evaluación.

Varios estudios aconsejan también ampliar los apoyos e incentivos públicos en la creación de empleo para las personas con discapacidad, contando con los centros especiales y ocupacionales como recursos esenciales. Igualmente, recomiendan introducir en los marcos legales y presupuestarios los sistemas de medición del retorno social, económico y medio-ambiental, como un activo básico por la Sostenibilidad Global, así como incentivar la aplicación de la medición del impacto en todo tipo de inversión pública. (por ejemplo: como requisito en determinados contratos públicos).

Se pretende ayudar a las entidades sociales que gestionan proyectos de acción social a visibilizar el valor creado por estos proyectos. De esta manera, se puede conocer mejor el trabajo realizado y los efectos que generan sobre la sociedad.

El SROI – Social Return on Investment , Retorno Social de las Inversiones – es una metodología de análisis del retorno social de las inversiones. Esta metodología, desarrollada a partir de un análisis tradicional de costo-beneficio, en combinación con contabilidad social, añade principios de medición del valor extrafinanciero (ambiental y social), que no se reflejan en las cuentas financieras convencionales. Pone en valor y monetariza los beneficios de carácter económico, social y ambiental de cualquier inversión. Esta línea de análisis está fuertemente implantada en países como Gran Bretaña, que la aplica a las inversiones de la Administración Pública. Un ejemplo de ello lo encontramos en el proyecto de construcción de una nueva pista de aterrizaje del aeropuerto de Heathrow, que se sometió a un análisis SROI, o la ampliación del aeropuerto de Sidney, en Australia, que también pasó por un estudio similar.

Para las entidades sociales, el SROI es un útil instrumento que permite medir y cuantificar el valor generado por estas organizaciones con los fondos que reciben de Administraciones Públicas o de donantes privados.

En el contexto de crisis en que vivimos es importante reflexionar sobre la importancia de analizar el destino del dinero público y considerar cómo, algunas aportaciones de la Administraciones, son una inversión que revierte en valor económico y social. 

La inversión de la Administración en centros sociales no solo es positiva porque cada euro invertido retorne, sino porque supone ahorros notables en servicios sociales, asistenciales y sanitarios y además beneficia a los propios trabajadores y a sus familias. 

Posiblemente, si la legislación actual se cumpliera los CEE tendrían una mayor capacidad para autofinanciarse, pero mientras esto no ocurra, se precisa el apoyo de la Administración. 

En época de crisis se tiende a olvidar a la persona como tal, pese a que la solución a cualquier tipo de crisis nace de un enfoque positivista y un cambio de actitud del plano personal. Es evidente que se generan cambios en las sociedades, tan solo a través de cambios personales, sobre todo, los que perduran en el tiempo y se pueden calificar de estructurales. 

Afortunadamente, la sociedad es sensible a este tema y no quiere retrocesos en el lento camino de la integración, porque aunque lentos, ha habido avances considerables. Ahora se debe reforzar esta sensibilidad y demostrar, con datos objetivos, que estos apoyos no son un gasto, sino una inversión que repercute en las personas con discapacidad y en toda la sociedad. Supone una optimización de recursos públicos y la eficiencia en la gestión de los mismos.

Situación de crisis de los Centros Especiales de Empleo

Sin el apoyo de la administración, es difícil que los Centros Especiales de Empleo se puedan autofinanciar si, como hasta ahora, no se cumple la legislación actual por lo que debido a la crisis se encuentran en una situación delicada.

La situación actual puede suponer además el cierre de algún centro, lo que aumentaría el l riesgo de acercarse a la exclusión social que tienen los trabajadores de estos centros por sus difíciles circunstancias personales.

La situación de los centros especiales de empleo es, por tanto, muy delicada.

Durante los primeros años de la crisis, de 2007 a 2009, el impacto fue alto, ya que muchos centros tienen líneas importantes que dependen de labores de subcontratación y, en momentos como este, las empresas reducen la subcontratación.

Este primer impacto se solventó gracias al uso del patrimonio o ayudas de las asociaciones, entre otros.

En 2010, el Gobierno central implantó una medida excepcional que incrementaba el apoyo del Ejecutivo al empleo de las personas con discapacidad del 50% del salario mínimo interprofesional (SMI) al 75%. Esto dio un colchón de oxígeno que se aprecia en el número de empleos que se han mantenido en muchos casos. 

En 2011, esta ayuda excepcional se mantuvo únicamente para las personas con "especial dificultad" en el acceso a un empleo, personas con discapacidad intelectual, enfermedad mental y discapacidad física en un grado superior al 65%. 

En 2012, el Gobierno central aprobó el retorno al 50%. Solo Navarra mantuvo una aportación del 75%, mientras que el resto de las comunidades autónomas ha tenido dificultades para mantener el 50% y con muchos retrasos en los pagos. De nuevo, las asociaciones y familiares deben aportar para mantener el empleo, pero la situación es muy difícil de sostener en el tiempo. 

De no revertirse la situación, se cerrarán Centros Especiales de Empleo. Una parte del trabajo busca iniciativas viables, empresarialmente viables. Pero si falta un apoyo decidido, esto no será suficiente en el momento de crisis actual.

Habrá que conjugar con igual intensidad el trabajo interno -mejorar productividades, herramientas para la integración de las personas, visiones más integrales de servicio a las personas, fusiones o uniones de centros-, con un trabajo insistente para mantener los niveles de apoyo por parte de la Administración, siempre pensando que lo importante son las personas con discapacidad y sus oportunidades de integración, por encima de organizaciones o estructuras concretas. Es un esfuerzo importante para todos.

La salida del mercado laboral de los beneficiarios del empleo protegido puede suponer un retroceso importante en su integración y un gasto muy importante para la Administración en estos apoyos. Además, como cualquier persona, una persona con discapacidad que trabaja se siente útil a la sociedad, se siente un sujeto activo. En muchos casos, el riesgo de acercarse a la exclusión social se acentúa.




Autor: AGEVALCEE
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